El mundo material

Aunque parezca una frase hecha, me gusta pensar que somos energía viviendo una experiencia material. Como en algún videojuego (en algún momento de mi vida jugué bastante!) en que hay que pasar distintos niveles, creo que también en esta experiencia material pasamos de nivel cada vez que aprendemos una serie de lecciones.

Algo que es común en ciertas enseñanzas, religiones y filosofías, es que el hombre debe despojarse de todo lo material para poder vivir una vida espiritual. En mi opinión, esto dista mucho de ser así. Estamos acá para aprender a convivir con lo material, a usarlo en nuestro beneficio y el de los demás, a controlarlo y, sobre todo, a no apegarnos.

Es muy fácil no estar apegado a nada cuando no se tiene nada. Pero el real valor está en hacer de la vida diaria un simple transcurrir, observando todo, aprendiendo, usando lo que necesitemos a nuestro paso, y luego dejándolo ir.

El mundo material no tiene por qué ser considerado no espiritual por el sólo hecho de que podamos verlo. La materia no es otra cosa que un tipo de energía, una que debemos aprender a manejar y en la que debemos aprender a movernos, si queremos “elevarnos” por encima de ella (“pasar de nivel”). No es menos espiritual quien tiene más bienes, ni es más sagrado quien se despoja literalmente de todo. Nosotros mismos estamos en un cuerpo material, por lo que es de esperarse que interactuemos constantemente con otros objetos materiales. El truco está en no hacerse prisionero de la materia. Una persona puede tener varias casas, autos, mucho dinero, pero a la vez ser más espiritual que un monje budista. Pero, si esa persona se hace esclava  de sus bienes materiales, está indefectiblemente sujeta al sufrimiento.

Las cosas son perecederas. Incluso nosotros mismos lo somos. Alguna vez leí por ahí que lo importante es que nos apropiemos de las cosas y no que ellas se apropien de nosotros. Esto, en sentido figurado, significa no depender de lo material, tener recursos constantemente.

Por supuesto, dependemos de cosas materiales para subsistir: alimento, abrigo, etc. Pero lo importante es no depender de una cosa en particular, es decir, no depender de esta o aquella prenda de ropa, o de este o aquel auto, y que si no lo tenemos no sabemos qué hacer. Y no me refiero a la gente puramente materialista (esos que siempre necesitan tener la última moda, lo más novedoso, lo más moderno). Nosotros mismos podemos reducirnos a ese nivel de apego a lo material. Por ejemplo, pensemos por un instante que nuestra casa desaparece, junto con todos nuestras fotografías, nuestra ropa, nuestras cosas… ¿Qué tan apegados estamos a todo eso que nos rodea? ¿Qué tanto sufriríamos?

Y acá es donde creo que está el secreto: en confiar en que, si estamos en el camino espiritual, las cosas se van a dar como lo necesitemos, pero que nunca van a ser perjudiciales. No por eso hay que esperar catástrofes, sino al contrario. Si nos mantenemos en el camino de la apertura de conciencia, no necesitamos que nos “enseñen” con lecciones duras. Y debemos tener siempre en mente que todo está provisto y sólo debemos saber que es así para que nos sea dado. Que si necesitamos alguna cosa, material o inmaterial, sólo basta con concentrarnos en obtenerla, y en limpiar todo obstáculo (mayormente, mental) que nos lo impida.

 

 

FacebookTwitterGoogle+Bookmark/FavoritesCompartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>